Cuando la emergencia golpea, la logística salva vidas

por elogis

Ante un desastre, lo primero que se pone sobre la mesa no son cifras ni diagnósticos técnicos, son las necesidades básicas, agua, alimento, productos de higiene, refugio, atención médica y seguridad. En esas primeras horas críticas y caóticas, la logística humanitaria se convierte en la diferencia entre la vida y la muerte.

En México, un país altamente vulnerable a fenómenos meteorológicos, esa logística no ocurre por improvisación, se construye con planeación, alianzas y experiencia. Un ejemplo claro es el trabajo del Centro Nacional de Apoyo para Contingencias Epidemiológicas y Desastres (CENACED), que opera en el corazón de las emergencias, coordinando ayuda, articulando actores y llevando recursos justo donde más se necesitan.

Durante la presentación del informe de resultados 2025, Cynthia Espinoza, directora de CENACED recordó que la misión de la organización se mantiene intacta desde su origen: salvar vidas, reducir el sufrimiento humano y construir comunidades resilientes. Para lograrlo, el organismo ha fortalecido su modelo de articulación multisectorial Unidos por Ellos, que más que un esquema operativo se ha convertido en una identidad compartida.

Este modelo integra a la academia, gobiernos, agencias de Naciones Unidas, sector privado y organizaciones de la sociedad civil, permitiendo coordinar operaciones en campo, prevenir riesgos y garantizar procesos de rendición de cuentas claros y transparentes. La lógica es sencilla, pero poderosa, “cuando cada actor aporta su fortaleza, la respuesta humanitaria se vuelve más rápida, eficiente y con mayor impacto”.

El 2025 no fue un año sencillo. En junio, el huracán Erick impactó comunidades de Oaxaca y Guerrero, afectando viviendas, infraestructura y medios de vida. La respuesta fue inmediata: se activó el protocolo de Unidos por Ellos y se trabajó con 14 organizaciones de la sociedad civil para atender 30 localidades en 14 municipios, beneficiando a 39 mil 624 personas mediante el envío de 9.3 toneladas de ayuda humanitaria.

Meses después, en octubre, una nueva emergencia sacudió al país. Inundaciones en Veracruz, Hidalgo, Puebla, San Luis Potosí y Querétaro provocaron desbordamientos de ríos, interrupción de caminos, daños en escuelas y centros de salud, y el desplazamiento temporal de cientos de familias.

Durante las primeras 72 horas críticas, CENACED volvió a activar su protocolo, logrando una coordinación inmediata entre sociedad civil, sector privado y autoridades.

Uno de los hitos de esta emergencia fue la activación del convenio con el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), que permitió canalizar ayuda del sector privado -en coordinación con la Secretaría de Economía– a través de la bodega humanitaria de CENACED. El resultado fueron dos mil 560 toneladas de apoyo movilizadas, una cantidad que, como lo ejemplificó la organización, permitiría rodear el Estadio Azteca más de dos veces con tractocamiones cargados de ayuda.

Más allá de la magnitud, la logística humanitaria se mide por su efectividad en el terreno. En esta emergencia, el organismo coordinó acciones con 23 organizaciones de la sociedad civil y, gracias al apoyo de aliados, logró la adquisición y distribución de cuatro mil 310 kits entre despensas, higiene y limpieza, desde su bodega humanitaria

En total, 27 transportes salieron de la bodega humanitaria, apoyados por rutas donadas por UPS Foundation y empresas del sector privado, movilizando más de 19 millones de pesos en apoyo humanitario.

Detrás de cada caja entregada hay procesos logísticos que no se ven, pero que resultan determinantes. En 2025, la capacidad operativa de la bodega humanitaria de CENACED creció 15%, gracias a la creación de nuevos flujos operativos y a una estrategia de mejora continua.

La optimización incluyó un nuevo layout, mejoras en recepción y clasificación, control de inventarios con un sistema interno, nuevos KPIs, autoauditorías y procedimientos más robustos. Bajo este esquema, se lograron armar dos mil 945 kits humanitarios, reforzando la eficiencia en momentos de alta presión operativa.

El trabajo humanitario no se sostiene en solitario. En 2025, CENACED consolidó alianzas estratégicas con la organización SOCPINDA, el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), esta última con la creación de un fondo revolvente anual de un millón de dólares para garantizar recursos inmediatos ante emergencias, con un enfoque prioritario en la protección de niñas, niños y adolescentes.

Mirando hacia el futuro, CENACED busca fortalecer aún más la red Unidos por Ellos, ampliar su cobertura operativa y consolidarse como referente nacional en reducción de riesgos de desastres y acción humanitaria. Porque cuando ocurre una emergencia no basta con la buena voluntad, se necesita organización, procesos, infraestructura y, sobre todo, una logística que ponga a las personas en el centro.

En un país donde los desastres no avisan, la logística humanitaria se convierte en un puente de esperanza.

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