La participación de las mujeres en sectores históricamente dominados por hombres, ha mostrado notables avances en los últimos años y el transporte y la logística no son la excepción. Sin embargo, aún existe una disparidad en variables como el personal ocupado en esta industria, la distribución de las remuneraciones y el grado de formación.
Según la Encuesta Anual de Transportes (EAT) 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), las mujeres que trabajan en el sector de transportes y servicios relacionados con esta actividad, así como en el total de remuneraciones, no supera el 25 por ciento. Sin embargo, se observa un ligero incremento respecto a años anteriores; además, el organismo destacó que las mujeres con educación superior son quienes predominan en esta industria.
La encuesta señaló que la ocupación de mujeres en el sector pasó de 20.8% en 2023 a 21.4% en 2024. En cuanto a remuneraciones, la participación de ellas fue del 23.2% del total en 2024, frente al 22.3% en 2023.
En el caso del personal ocupado por sector, en el autotransporte de carga general las mujeres pasaron de 18 mil 237 en 2023, a 23 mil 139 en 2024, lo que significó un incremento del 26.8%; mientras que en el autotransporte de carga especializado pasaron de 15 mil 541 a 19 mil 870, un aumento del 27.8 por ciento.
En el transporte aéreo regular, las mujeres empleadas tuvieron un modesto incremento del 3.4%, con 14 mil 293 durante el año pasado. El alza más significativa fue en el transporte ferroviario, cuya participación de ellas pasó de 706 a mil 057 mujeres, un aumento del 49.7 por ciento.
En servicios de mensajería y paquetería foránea, la participación de las mujeres mostró un crecimiento del 15.2% en 2024.
Persisten brechas salariales
Pese al incremento en la participación de las mujeres en los distintos sectores del transporte, persisten las brechas salariales y la desigualdad en los roles profesionales. Según la encuesta, los hombres continúan concentrando las labores operativas, mientras que las mujeres son asignadas principalmente a funciones administrativas y de apoyo, perpetuando prácticas culturales arraigadas en los procesos de contratación.
Aunque, paradójicamente, las mujeres presentaron mayores niveles educativos: 44.4% cuenta con estudios superiores frente al 19% de los hombres, mientras que solo 19.7% de ellas tiene educación básica frente al 42.2% de los varones, lo que refleja una mayor preparación por parte de ellas, aunque esta ventaja no se traduce en una proporción equivalente de ingresos ni en una representación más amplia.
En cuanto a las remuneraciones pagadas al personal del sector, la encuesta evidenció que 2024 estuvo marcado por fuertes retrocesos para las mujeres. El sector ferroviario resultó el más afectado al registrar un descenso del 94.8%, al pasar de 12 mil 352 millones de pesos (mdp) en 2023 a 633 mdp en 2024.
Le siguió el autotransporte de carga general, con una contracción del 83.7% en 2024 en comparación con 2023, al desplomarse de 38 mil 154 mdp a seis mil 206 mdp. Finalmente, los servicios de mensajería mostraron un decremento del 81.7%, al pasar de 11 mil 011 mdp a dos mil 014 mdp.
El transporte aéreo regular fue el menos castigado para las mujeres, con una remuneración total de ocho mil 598 mdp en 2024, un decremento del 26.2% en comparación con 2023, cuando se percibieron 11 mil 656 mdp. Este comportamiento reflejó un golpe severo en la distribución salarial femenina dentro del sector.
“Necesitamos alzar la voz”
En este contexto, Vianey Amador, especialista en logística y una de las 100 Mujeres del Transporte y la Logística, enfatizó que el machismo sigue siendo un factor determinante en el sector, y que las mujeres enfrentan obstáculos que sus colegas hombres no encuentran, sobre todo en la conciliación entre vida personal y profesional.
“Creo que también a nivel social, en general, desde tu familia, la escuela, te digo, la misma ley laboral, es complicado en el sentido siguiente. A las mujeres se nos ponía como más retos y más trabas para desenvolvernos que a un compañero varón”, indicó.
La presión sobre las mujeres que son mamás es un ejemplo claro de estas trabas, pues muchas deben elegir entre la familia y la profesión, lo que desincentiva su participación en el sector.
“Es bien injusto que uno se prepara profesionalmente y tienes ganas de salir adelante, pero la misma sociedad y el mismo ambiente de las empresas te empieza a orillar a que elijas entre tu profesión y tu familia”, señaló.
Ante este panorama, Amador planteó soluciones que buscan cerrar las brechas y consideró “indispensable” una reforma laboral con perspectiva de cuidados, que incluya horarios flexibles, permisos que permitan equilibrar vida y trabajo.
También propuso que existiera capacitación y evaluaciones imparciales para medir competencias de manera objetiva, garantizando igualdad de condiciones.
“Indistintamente del sexo que sea. Pero ya les pusiste las posibilidades de competir por igual, porque los estás capacitando y llevando hacia una evaluación”, subrayó.
Finalmente hizo una invitación a las mujeres para “alzar la voz”, recordando que, al estar preparadas, cuentan “con un criterio, con una opinión y seguramente con mucho que aportar”.
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